SONRÍE, ESTAMOS INTEGRÁNDONOS
Cantantes, bailarines, micro-empresarios y músicos, los refugiados -que dejaron en Colombia una parte de sus recuerdos y afectos- viven apasionadamente sus distintas profesiones y oficios, trabajos que han levantado en medio de la tristeza que les causa el desarraigo, aportando con alegría al crecimiento de Guayaquil, la ciudad que acoge a 5.000 personas que accedieron a la protección del estado ecuatoriano.