HABIAMOS PERDIDO LA ESPERANZA
Hoy 14 de noviembre en la Corte Nacional de Justicia en Quito ocurrió algo que muchos habíamos pedido y exigido sin tener respuesta. Habíamos acompañado a un grupo de familias de víctimas de ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas casi una década en su inagotable peregrinar por verdad y justicia. Lucha diaria, ejemplar, imborrable, a pleno sol, en media calle y sin embargo, parecía que ellas estaban frente a un muro de silencios, cada vez más cerrados.