
Tiene 53 años. Nació en Nariño, Colombia, pero la violencia generada por los grupos armados lo obligó a abandonar su país. En el 2011 vino al Ecuador. Ingresó por San Lorenzo, Esmeraldas. Luego pasó a Guayaquil. Acá logró obtener el carné de refugiado e incluso posee una visa, pero lo que Marco (nombre protegido) nunca ha logrado es recuperar la paz. Paz, que perdió en su tierra natal, donde fue violentado por civiles armados vinculados a la banda Águilas Negras. Paz, que le es esquiva hoy en Guayaquil, donde es acosado por bandas delictivas que operan en el noroeste.